
Aunque pueda sonar como una historia exagerada, el abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, fue un hecho real que marcó un hito en la lucha contra el crimen organizado en México. El operativo que terminó con su vida el 22 de febrero de 2026 fue resultado de años de presión por parte de las autoridades mexicanas, con apoyo de inteligencia estadounidense — pero no fue una captura protagonizada por tropas americanas en territorio mexicano.
El operativo que sacudió a México
En una operación liderada por el Ejército Mexicano en la localidad de Tapalpa, Jalisco, fuerzas federales lograron ubicar y confrontar a El Mencho, considerado uno de los narcotraficantes más buscados del mundo. Tras un tiroteo, el capo fue trasladado para recibir atención médica, pero murió a causa de las heridas.
La violencia no se hizo esperar. En cuestión de horas, miembros del CJNG respondieron con bloqueos de carreteras, quema de vehículos y enfrentamientos en al menos 20 estados de México, lo que puso de manifiesto la capacidad de reacción del grupo criminal ante la pérdida de su líder.
Estados Unidos había ofrecido una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a la captura de El Mencho y proporcionó apoyo de inteligencia para localizarlo, pero no participó directamente con fuerzas militares en el operativo.
Trump reivindica el mérito
En discursos públicos recientes, el expresidente Donald Trump ha atribuido a su administración el éxito en la caída de El Mencho, presentándolo como un triunfo de su política de seguridad hemisférica. Trump ha insistido en que los países deben tomar medidas firmes contra organizaciones que, según él, operan como terrorismo, y ha defendido decisiones polémicas como la designación de ciertos cárteles como organizaciones terroristas y la presión sobre México para combatir el narcotráfico.
Sin embargo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha recalcado que las fuerzas mexicanas lideraron la operación y que no hubo participación de militares estadounidenses en combate. El apoyo estadounidense, según el gobierno mexicano, se limitó a información estratégica, algo que es frecuente en cooperación bilateral en materia de seguridad.
¿Un logro histórico o una reivindicación política?
Calificar el abatimiento de El Mencho como “el mayor logro” de Trump sobre la captura de figuras como Nicolás Maduro mezcla hechos con interpretaciones políticas. La muerte de El Mencho sí representa un golpe al CJNG, una de las organizaciones criminales más poderosas de México, cuya red de tráfico de drogas y violencia ha tenido impacto en ambos lados de la frontera.
No obstante, expertos en seguridad advierten que la eliminación de un líder no siempre desmantela el poder de una organización criminal — a menudo puede fragmentarla o provocar más violencia. La propia ola de disturbios tras la operación en Jalisco es ejemplo de ello.
Además, la idea de que “los gringos no juegan cuando se trata de decisiones importantes” puede ser una simplificación política. La cooperación en seguridad entre Estados Unidos y México ha sido constante por décadas, con objetivos y límites definidos por acuerdos bilaterales, no por iniciativas unilaterales.
Conclusión
El abatimiento de El Mencho en 2026 fue un evento significativo en la lucha contra el narcotráfico, resultado de la acción de las fuerzas mexicanas con apoyo de inteligencia estadounidense. Reivindicar ese hecho como un logro personal de un presidente extranjero puede ser parte de una narrativa política — pero los hechos demuestran que fue el resultado de décadas de esfuerzos combinados en materia de seguridad.
La violencia ligada al crimen organizado sigue siendo un desafío complejo para México, y aunque la muerte de un capo representa un avance táctico, la batalla contra la violencia estructural y las redes criminales es un proceso largo que requiere cooperación, enfoque estratégico y políticas de largo plazo.